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CARTA QR

La carta QR: cómo armarla y ponerla en las mesas

Qué hay que cargar antes de imprimir el primer código, y por qué el precio que ve el comensal no es el que escribís.

Actualizado el 8 de septiembre de 2026

El cartelito de la mesa es lo último, no lo primero

Lo viste en el bar de enfrente: un cuadradito negro parado en la mesa y abajo, chiquito, «escaneá para pedir». Parece que todo se resuelve mandando a imprimir eso. No: el cuadradito es el final del camino.

Un QR no tiene tu carta adentro. Es un atajo, como un número anotado en un papelito: el papelito no es la persona, es la forma de llegar. Adentro hay una dirección de internet, y esa dirección abre tu carta. Por eso, cuando subas el precio del lomito, el cartel de la mesa sigue sirviendo igual.

El recorrido, en orden

Son cinco pasos. El quinto es el que casi nadie hace, y el que evita el papelón del primer sábado.

  1. Cargás la carta La sección Carta abre la pantalla Carta Digital: + Categoría y + Producto, o Importar carta para traerla toda junta.
  2. Revisás los precios El precio que escribís no es el que ve el comensal.
  3. Das de alta las mesas Número, capacidad, sala, si es Mesa o Barra, tamaño y forma.
  4. Imprimís los QR Cada mesa tiene el suyo. De a uno, o varias juntas.
  5. Te sentás en una mesa y pedís vos Escaneás tu propio código y mirás qué llega al panel. Diez minutos que te ahorran discutir con un mozo adelante de un cliente.

Una advertencia sobre ese quinto paso, porque cuesta plata: el pedido de prueba queda marcado como demostración —y recién entonces no genera comisión ni deuda— sólo si se cumplen las tres cosas juntas. Que todos los renglones sean el producto de ejemplo que ya viene cargado, que estés dentro de los primeros siete días desde que se creó la cuenta, y que el comercio todavía no haya tenido una venta real. Si probás con tus propios productos y después marcás ese pedido como cobrado, la comisión se devenga igual, y un pedido con comisión devengada ya no lo podés borrar vos.

El precio que cargás no es el que ve el cliente

Esto conviene entenderlo antes del primer producto.

Vos escribís en Precio Base ($) tu precio de siempre, el de la pizarra. FEKA le suma la comisión que tenés acordada y después redondea, siempre para arriba, hasta el próximo múltiplo de diez pesos. Si la cuenta da $3.672, el comensal lee $3.680. Y esos ocho pesos del redondeo son tuyos, no de FEKA: la comisión se calcula sobre tu precio, no sobre el redondeado, y el contrato lo dice con esas palabras. De dónde sale tu porcentaje, cuándo se devenga y qué queda afuera de la base está contado entero en qué quiere decir que un sistema sea gratis.

Arriba de la pantalla Carta Digital hay un cartel con esa misma cuenta hecha con tu comisión, no con un ejemplo genérico. Y en la lista cada plato muestra las dos cifras: en grande el precio que ve el cliente, y abajo en chico «guardado: $X», lo que cargaste vos.

Las dos cifras van siempre juntas, una arriba de la otra, en la misma tarjeta del plato. No hay que ir a buscar la calculadora a otra pantalla.

Los dos números salen del porcentaje real de tu comercio, entres como dueño o como Encargado: el panel le pasa tu comisión de verdad, no el 1% de fábrica.

Y algo que no se ve: cuando el pedido llega, el servidor no le cree al celular. Para cada renglón que resuelve a un producto de tu catálogo, relee el precio guardado y lo recalcula con tu comisión: no usa el número que mandó el navegador.

Siete formas de cargar la carta, ninguna automática del todo

Detrás del botón Importar carta hay siete caminos: pegar el texto, dar un link, sacarle una foto al menú, subir el PDF, traerla desde Fudo —si ya tenés tu cuenta de Fudo conectada a FEKA; si no, el botón te lleva a la pantalla de configurarla—, subirla por Excel o cargarla a mano. Los primeros cuatro los procesa una inteligencia artificial.

Y acá va lo importante: nada se escribe en tu carta sin que una persona lo confirme. Aparece una pantalla de revisión con todo lo que entendió: editás cada nombre y cada precio, tildás y destildás uno por uno, y en los cuatro caminos con IA el sistema marca «Ya existe» en los que ya tenías y «Sin precio» en los que no pudo leer. El panel avisa por escrito que puede equivocarse.

  • No reemplaza tu carta, la agrega. Lo que ya tenías viene marcado «Ya existe» y destildado solo: si lo dejás así, no se duplica nada. Para que entre un repetido hay que ir y tildarlo a mano.
  • La carta se guarda siempre en tu comercio, no en la ficha de quien esté adentro del panel. Los cuatro caminos con IA y la importación por Excel funcionan igual para el Encargado. La de Fudo conviene correrla desde tu cuenta de dueño.
  • Solo trae nombre, precio, descripción, categoría y tamaños. Fotos, alérgenos y opciones a elegir se cargan después, uno por uno.

Para el día que te aumenta el proveedor está Edición en lote: tildás varios productos y les aplicás una sola acción a todos.

Tamaños, opciones y alérgenos

El café tiene pocillo y jarrito. Y la infusión del desayuno puede ser café, cortado o té, al mismo precio. Son dos cosas distintas y el panel las separa:

  • Variaciones. Cuando cambia el precio. Prendés «¿Tiene Variaciones? (Tamaños/Opciones)» y cargás cada una con su nombre y su precio. El producto muestra un botón por variación.
  • Opciones a elegir por el cliente. Cuando cambia el contenido. Armás un grupo, por ejemplo Infusión, y el comensal elige una al agregar el producto. Cada opción puede llevar un adicional, y ese «+$» ya viene con la comisión adentro.

En la misma ficha se tildan ocho alérgenos (gluten, lácteos, huevo, pescado, mariscos, frutos secos, maní y soja) y cuatro restricciones: vegano, vegetariano, sin TACC y sin lactosa. El comensal filtra la carta desde su celular por esas cuatro restricciones —«Sin TACC» es una de ellas—, y mientras tiene un filtro puesto cada plato le muestra sus cartelitos de alérgenos. Por los ocho alérgenos no se filtra.

Lo que aparece ahí es lo que declaró el comercio en cada plato: la información la carga y la responde el local, y FEKA no la verifica. Ante una alergia o celiaquía, el comensal tiene que confirmarlo siempre con el local. Y si le ponés foto, la encuadrás vos: elegís qué parte se ve en la tarjeta.

Sacar un plato en mitad del servicio

«Agotado» no es un botón que apretás. Sale solo de las recetas del módulo de Stock, que calcula cuántas porciones te alcanzan con los insumos cargados. Va por partes: si te quedaste sin jarritos, esa opción aparece como «Agotado» y el pocillo se sigue vendiendo. Pero si el producto no tiene receta, nunca se marca agotado.

Si todavía no cargaste insumos y se te terminó la milanesa, lo que usás es el interruptor «Producto Activo (Visible en la carta)»: lo apagás y el plato desaparece al instante.

La diferencia importa: desactivado no se ve; agotado se ve, pero no se puede pedir. Para uno que vendés siempre, mostrarlo agotado le avisa al cliente que existe.

El QR en la mesa

Cada mesa tiene su código, y adentro lleva dos datos: tu comercio y el número de esa mesa. Por eso el pedido entra al panel ya identificado.

Lo que se imprime no es un código pelado: es una tarjeta con tu logo, el nombre del local, MESA 7 en grande, el código, la leyenda «Escaneá para pedir» y, al pie, la marca FEKA.

Para varias mesas juntas está Imprimir QRs en lote: tildás las mesas y sale una hoja A4 con las tarjetas en una grilla de dos por dos. Una cosa que conviene saber antes de mandar a imprimir el salón entero: hoy el lote no corta la hoja solo, así que si tildás doce mesas de una las mete todas en la misma página y las tarjetas salen aplastadas. Tildá de a cuatro y mandá a imprimir varias veces. El lote respeta si cada punto es Mesa o Barra —la tarjeta sale rotulada MESA o BARRA según corresponda y el código lleva ese dato adentro—, así que también podés imprimir las barras en lote.

Cambiar un precio no obliga a reimprimir nada. Cambiarle el número a una mesa, sí.

Ese es el error clásico. El número viaja adentro del código: si reordenás el salón y la mesa 7 pasa a ser la 4, el cartel pegado en ella va a seguir mandando pedidos como mesa 7. Numerá el salón una vez, bien, antes de imprimir. Los carteles los imprimís, los ponés y los reemplazás vos, y corre por tu cuenta.

El código de la mesa no es el único camino a tu carta. El panel arma también un link de reservas, y otro de delivery si lo prendés: ninguno de los dos lleva número de mesa adentro, así que el pedido que entra por ahí no viene atado a una mesa. Cómo se toman las reservas, qué pasa con la seña y qué hace el sistema cuando el comensal no viene está contado aparte.

Después el pedido cae en Pedidos Entrantes: alguien lo acepta y recién ahí sale la comanda.

Lo que una carta QR no hace

Conviene saberlo antes, no el primer viernes.

Lo que mucha gente esperaCómo es en FEKA
Una carta para el desayuno y otra para la cenaHay una sola carta por comercio. Se separa con categorías, no por hora.
Que la carta se cierre sola al cerrar el localNo se cierra: un pedido desde el QR de una mesa entra a cualquier hora.
Ordenar los platos dentro de una categoríaSe arrastra el orden de las categorías, no el de los productos.
Una dirección propia, tipo carta.mibar.comLa carta vive en la dirección de FEKA, con tu identificador adentro.
Que funcione sin internetLos precios y el agotado se piden en vivo cada vez que alguien la abre.
Una nota por plato («esta sin cebolla»)Hay una sola Aclaraciones (Opcional) para todo el pedido.
Que la carta muestre tu CUIT y tu domicilioNo los muestra. Según los términos para comercios, el CUIT y el domicilio los tenés que exhibir en tu local y entregárselos a todo cliente que los pida.

Lo que sí queda a la vista de cualquiera que abra el enlace de tu carta: el nombre comercial, el logo, la imagen de fondo, los horarios de atención, el Instagram, el WhatsApp y la configuración de reservas y seña. Y si habilitás el pago por transferencia, también el alias bancario y el nombre y apellido del titular de esa cuenta. Está enumerado en la Política de Privacidad, en «Datos que son públicos por diseño».

A favor: la carta abierta en la mesa se actualiza sola, sin reimprimir nada.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que imprimir un QR distinto para cada mesa?

Sí, y es a propósito: cada código lleva adentro el número de su mesa, y por eso el pedido entra al panel ya identificado. Para no hacerlo de a uno está Imprimir QRs en lote, que conviene mandar de a cuatro mesas por hoja. El link de reservas y el de delivery son links generales: sirven igual, pero el pedido que entra por ahí no trae número de mesa.

Si cambio un precio, ¿tengo que volver a imprimir los QR?

No. El código apunta a tu carta, no la contiene: cambiás el precio y la carta cambia sola, incluso la que un cliente tiene abierta. Lo único que obliga a reimprimir es cambiarle el número a una mesa.

¿El cliente tiene que bajarse una aplicación?

No hace falta instalar nada: se abre en el navegador del celular. Eso sí, antes hay una pantalla de ingreso: entra dejando su nombre, sin cuenta, o con Google. Si apagás en tu panel el permiso de entrar sin cuenta de Google, le queda solo Google.

¿Puedo tener una carta para el mediodía y otra para la noche?

Hoy no. Hay una sola carta por comercio, sin filtro por hora ni por sala. Sí podés activar o desactivar productos en bloque con Edición en lote, pero alguien lo tiene que apretar.

¿Cuánto cuesta tener la carta QR?

No hay abono mensual ni costo de alta: FEKA cobra una comisión que se le suma al precio que cargás y la paga el comensal. El porcentaje que rige para tu comercio figura en tu panel, en Mi Cuenta → Comisiones. La cuenta completa está en qué quiere decir que un sistema sea gratis.

¿Quién de mi equipo puede tocar la carta?

Vos como dueño, el Encargado y el administrador de FEKA. El Mozo y el Cajero no pueden crear, editar ni borrar productos ni categorías: está frenado en el servidor, que les rechaza esa escritura. Al Mozo, además, el panel le esconde los botones; al Cajero todavía le aparecen en pantalla, así que si los aprieta se come un error de permisos. La importación desde Fudo conviene correrla desde tu cuenta de dueño; la importación por Excel y la impresión de QR en lote ya funcionan bien también para el Encargado.

¿Qué pasa con los QR de mis mesas si dejo de usar FEKA?

Son dos situaciones distintas y conviene no mezclarlas.

Si te das de baja: los códigos QR dejan de estar operativos y cesa el acceso a tu carta digital. Tenés treinta días corridos desde la baja para entrar en modo lectura y exportar tu catálogo, tu historial de operaciones y tus reportes; si lo pedís por escrito dentro de ese plazo, FEKA te entrega una copia sin cargo dentro de los diez días hábiles.

Si la cuenta queda en modo solo lectura por deuda: el QR sigue abriendo tu carta, pero deja de aceptar pedidos y reservas nuevas; los que ya estaban empezados se pueden completar. Y no pasa de un día para el otro: hace falta un aviso por correo con al menos cinco días de antelación, catorce días corridos de impago y un saldo por encima del mayor entre $5.000 y una semana de tu comisión promedio. Apenas lo saldás, la cuenta se reactiva sola, sin cargo de rehabilitación. Aun estando en solo lectura, si pedís por escrito una copia de tu catálogo, tu historial y tus reportes, te la entregan sin cargo dentro de los cinco días hábiles.

Todo esto está en los Términos y Condiciones para Comercios publicados.

Armá tu carta y probá el QR de tu propia mesa

La cuenta nueva ya viene con un salón, una mesa, una categoría y un producto cargados. Alcanza para imprimir ese primer código, sentarte como si fueras un cliente y ver entrar el pedido en el panel. Hacé esa prueba con el producto de ejemplo que ya viene cargado, dentro de los primeros siete días y antes de tu primera venta real: así queda marcada como demostración y no genera comisión ni deuda.

Usalo gratis FEKA no cobra abono: cobra una comisión que se suma al precio final y la paga el comensal. Aplican los términos y condiciones para comercios; las comisiones pueden variar según el comercio adherido.